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Crónicas de la Nada

Conmovida

Conmovida

Era una pequeña choza. Un cuarto de madera con mil hendiduras por donde entraba el frío del mediodía, el frío que apenas empezaba, y que esa noche,sería gélido como las montañas de hielo de la Antártida.

Todos íbamos a ver cómo le dejaban algunas despensas y muebles a la familia que la noche anterior se había quedado sin casa. Un incendio acabó con todo y los dejó donde mismo. Exactamente igual que como estaban, pero sin techo.

Si antes no tenían nada, ahora tampoco. Si antes sentían hambre, hoy también. Nunca tuvieron televisión, ni lavadora.

Estaban tan pobres como siempre, pero sin techo. Aunque con muchas esperanza, porque el político aquel y su esposa –por los que ni siquiera votaron- les llenaron de ilusiones: Les ayudarían a reconstruir, les conseguirían algunos muebles, le pondrían suelo de concreto a la casa.

Casi se sentían afortunados por haber sufrido aquel incendio.

La mujer, esposa del político, salió demudada. Le afectó ver como vivían. Para ella, acostumbrada a una casa grande, auto a la puerta, dinero sin economía, aquello era como el infierno. Peor, era la pobreza.

Si hubiera tenido los poderes de un genio, habría cambiado la vida de esa familia. Pero no lo tenía.

Sólo pudo salir de ahí conmovida. Nada más.

Enero 8 de 2010

Pequeño error

Pequeño error

Siempre pensé que las Crónicas de la Nada podían verse en www.cronicasdelanada.blogia.com.

Será que soy tan acelerado, que siempre tiendo a saltarme los pasos innecesarios, a menos que lo exija el protocolo.

Práctico, o pragmático, como dicen algunos amigos más avezados en el arte de las palabras adecuadas.

Atrabancado, decía la autora de mis días cuando era adolescente.

No sé, pero como siempre me evitó escribir el triple w, pensé que escribiendo la dirección con triple W  todo mundo podría verlas.

Y no. Uno de estos días, recibo un correo de Joel, que me dice que no pudo abrir la página. ¿Pero cómo -pensé- si acabo de verla?

Como otra de mis características es que generalmente no me exaltó, antes de emitir una opinión abrí la página. No hubo sorpresas, simplemente no abría.

Era simple, la página Web requiere ponerle un prefijo http:// para conectar. El triple W no sirve.

Me reí de mi mismo hasta que me cansé, porque hace justo un año que empecé ese blog, y siempre mando el triple W.

Por eso nadie las lee. Aunque quisiera.

Bueno, sirve de experiencia. Cuántas cosas estaré dando por hecho, sin saber que me he equivocado en algo tan simple como un par de letras bien colocadas.

Eso me propongo averiguar.

 

Enero 7 de 2010

 

Los Reyes Magos

Los Reyes Magos

Llegaron los tres reyes a Belén y preguntaron por todos lados dónde había nacido un bebé.

Los llevaron a todas las casas donde había recién nacidos.

No quisieron preguntar por un rey, porque la experiencia les decía que era mejor tenerlo en secreto.

Así fueron recorriendo todas las casas donde había parturientas, y en todas descubrieron que no había ningún Rey. Niños hermosos, sí, pero nada más.

Como Reyes, los tres debían ser generosos. Como magos, casi milagrosos.

Así fueron dejando en cada hogar que visitaron, un regalo para el recién nacido. Y cuando veían los ojos tristes de los niños mayorcitos, el corazón se les partía y hurgaban en sus bolsas hasta encontrar algo de lo que llevaban para el Rey recién nacido.

El milagro se fue dando y completaron para todos.

Al fin, luego de recorrer todo Belén, hallaron un portal, donde una vaca y un burro daban calor a un bebé. Arriba, la Estrella que los había guiado. Abajó, un amor que se transmitía a todos alrededor.

Una simple imagen, de pobreza total. La cueva donde estaba  el portal, un pesebre hecho cuna, con el niño dormido, cubierto con el manto de su madre.

No requería más.

Los reyes sacaron sus regalos. Mirra al Hombre, Oro al Rey e Incienso para el Dios. Todo eso era ese pequeño, aunque casi nadie lo entendiera.

Dieron sus presentes y sus respeto, y los Reyes salieron. Cuando iban lejos, con las bolsas vacías, uno de ellos comentó.

-         Fue grandioso ver a Dios convertido en un Niño, pero creo que fue más grandioso el poder desprendernos de todo lo que llevábamos para darselo a los demás.

-         Porque te desprendiste desinteresadamente –dijo otro, porque aparte de mago, era sabio.

-         Bueno, si tantos nos gustó- replicó el tercero- ¡hagámoslo cada año!

Y así nacieron los Reyes Magos.

 

Enero 6 de 2010

 

El patinador

El patinador

Por la ventana de su oficina, la alcaldesa miraba orgullosa la pista de hielo que había colocado en pleno centro de la plaza del pueblo.

Se veía hermosa, llena de jovencitos y niños que patinaban con su mejor esfuerzo, aunque éste no se reflejará en una estampa artística.

No importa, pensó, basta con que se diviertan.

Sólo un niño no patinaba. Tendría unos ocho o nueve años, y sentado en las gradas, miraba como avanzaba la fila de pequeños que esperaban a recibir sus patines. Luego volteaba a ver a los que se deslizaban por la pista de hielo, con una paciencia jobiana.

La alcaldesa quiso saber qué pasaba con él. Era tan barato, apenas diez pesos, conseguir una entrada, que sólo el que no quisiera podía hacerlo.

Bajó de su oficina, salió a la plaza y se acercó a donde el niño esperaba. Comprobó que no pensaba patinar, y llena de curiosidad, se acercó a él.

-          ¿Y tú no patinas?- le dijo con toda la delicadez que fue capaz.

-          No, sólo vine a ver, yo vengo a patinar mañana.

-          ¿Y hoy por qué no?

El niño la miró con desenfado. Cómo podía no comprender que él no podía patinar ese día. Que él no tenía los diez pesos que cobraban.

-          Bueno, yo patino mañana, porque a mi papá le pagan hasta mañana. Entonces, vendré a patinar mañana. Me lo prometió.

La alcaldesa del pueblo notó entonces que a pesar del frío el niño aquel llevaba apenas un suéter ligero, muy desgastado. Que los zapatos, aunque limpios, evidentemente era una talla mayor a la de sus pies.

Buscó una moneda entre su bolso. Hurgó entre el maquillaje Max Factor y las tarjetas de crédito. Una lapicera de oro se enganchó con fino prendedor. Al fin encontró la moneda. Diez pesos.

-          Ten, ve y patina de una vez.

En un instante, el pequeño se transformó en el niño más feliz del mundo. Corrió a pedir sus patinas, y aunque se resbaló muchas veces, no dejó de reir y divertirse.

La Alcaldesa lo vio durante un rato antes de irse a seguir trabajando.

“Qué fácil –pensó mientras subía los escalones rumbo a su oficina- es hacer feliz a un niño. Y qué barato”.

 

Enero 5 de 2010

 

Una luz insignificante

Una luz insignificante

Estamos tan ocupados viendo la oscuridad que poco reparamos en las estrellas.

Vemos el futuro tenebroso, el panorama oscuro,  y se nos olvida que aún en la noche más negra, hay miles, millones de estrellas titilando en lo alto, esperando que las veamos.

Hay estrellas luminosas, que saltan a la vista. Otras, modestas, se conforman con ser parte de la escenografía celestial nocturna. Ahí están, con su lucecita, contribuyendo a llenar de esperanza a quienes la ven.

Pero nuestro aura es pesimista. Preferimos ver la crisis, la pobreza, la delincuencia, la inseguridad, el fin del mundo que se acerca. Hay mucho de que preocuparse, cierto.

No vemos que también hay esperanza y que podemos influir en ella. Los niños que llegan vienen inocentes, sin mácula en sus pensamientos.

Somos nosotros, los adultos, lo que vamos mancillando esa pureza de alma y pensamiento, con nuestros ejemplos. El niño hace lo que ve, lo imita.

Por eso cuando crecen fuman, beben con exceso, defraudan a quien se deja, abusan de los débiles, y emprenden un camino que los lleva al mal.

No duran mucho, decimos, por suerte.

Lo que no decimos es que todos somos parte de la humanidad, y cada hombre o mujer que se pierde, es culpa de todos nosotros.

Seguiremos perdiéndolos, si insistimos en ver la oscuridad, no la luz, por pequeña que sea, titilando desesperadamente por llamar nuestra atención.

Enero 4 de 2010

El mensaje

El mensaje

Preocupado estaba Adán Pérez porque  en el Paraíso nada había de lujos para ofrecerle a Eva.

Su vida, desde la expulsión del otro paraíso había sido de trabajo duro, largas jornadas, privaciones, sufrimientos.

Lo único que lo sostenía es que cada noche, sin importar qué hubiera pasado, ahí estaba Ella.

A veces su carácter no era fácil. Algunas veces lo recibía con ceño adusto. También ella batallaba a lo largo del día, y tenía que trabajar mucho en casa.

No siempre estaba de mal humor, pero siempre estaba ahí. Eran el uno para el otro, aún con las desavenencias que a veces surgían.

Peleaban, pero la reconciliación era dulce como un caramelo.

Adán no sabía que regalarle a Eva para expresarle todo eso que él no podía expresar.

Quiso tomar la belleza del Arcoiris, pero no supo dibujarlo. La risa cantarina del arroyo, pero no pudo imitarla.

Intentó tomar la claridad del cielo, pero no halló donde atraparla.

Caminaba cabizbajo rumbo a casa, y una vocecilla lo atrajó.

Era una florecita simple, con pétalos púrpura, sencilla como una tarde de verano. Le pedía la llevará con él, quizá ella podría interpretar todo lo que él traía en sus sentimientos y no podía hilar en sus pensamientos.

Adán aceptó. Con mucho cuidado la cortó, buscó un poco de follaje para vestirla, y la llevó a Eva.

Ella lo vió llegar con la pequeña emisaria. Una sonrisa iluminó su rostro al recibirla.

No hubo necesidad de palabras. El mensaje estaba dado.

Enero 3 de 2010

 

Propósitos

Propósitos

Este año empezó distinto. Aún no amanece y ya estoy con la carabina al hombro, listo para trabajar y sacar el pan de todos los días.

Hace muchos años que no lo hacía. A estas horas apenas iba llegando a casa.

Ahora cambió, no se por qué, ni quiero analizarlo.

Pero para mí, habla de lo que será este 2010, un año de trabajo duro, constante, para mi y para todos.

Ya le sacamos la vuelta a la crisis, y pese a ella, el 2009 fue bueno. Viajamos, disfrutamos del mundo –o de la parte que nos toca- apoyamos a otros, compramos lo que quisimos, financiamos proyectos.

El 2010 será mejor, lo sé, pero hay que ganarlo. Trabajar duro, pero con inteligencia.

El burro trabaja mucho, y nunca deja de ser burro.

Entonces, trabajemos, pero que no sea como burros, porque estaríamos dándole vueltas a la piedra del mismo molino eternamente y sin darnos siquiera cuenta.

Trabajo duro, pero que sea fecundo. Que sea inteligente, no nomás trabajar por trabajar.

Trabajar para disfrutarlo, mientras lo hacemos y cuando cosechemos los frutos.

Ese es mi propósito de este año.

 

Son las siete de la mañana. Disfruten su sueño, el de las horas que preceden al amanecer, y el que tengan para este año.

Feliz, próspero, dichoso, productivo, alegre, y lo que se les ocurra.

 

 

Enero 2 de 2010

Un brindis

Un brindis

Como cada fin de año, alce mi copa y brinde.

Esta vez no quise mencionar a los que se fueron, sino a los que no están.

Los otros, los que se adelantaron en el camino fueron muchos este año, y a cada uno de ellos lo recordamos.

Pero la noche de año viejo, el brindis fue por lo que no están. Y son bastantes.

Brinde por el que hace años tomó echó un par de cosas a una bolsa para partir a un país extranjero, a luchar contra el idioma, el color de la piel, la cultura. Por ellos brinde, porque han triunfado.

Recordé a aquel amigo que está lejos, prisionero de una ideología, y que ve pasar sus mejores años sobre un mar azul que lo amenaza en lugar de hacer amistad con él.

Por los que dejan su juventud desperdiciada en el mundo de las drogas, o los que abandonan sus proyectos de vida mucho antes de pensarlos siquiera.

Brinde por los que sufren los embates de la vida. Por los que persiguen una felicidad que siempre les huye. Por los que vivieron esclavizados por el trabajo, y hoy, viejos y cansados, viven esclavizados del hambre.

Por ellos brinde y por otros que no alcanzaría a mencionar.

Y descubrí que la copa, siempre estuvo llena.

 

Enero 1 de 2009

 

El año que se va

El año que se va

En esencia, es un día más.

Tiene 24 horas como todos, amanece, y obscurece como siempre.

Igual, simplemente igual.

Pero el hecho de estar al final del calendario, de ser la última hoja del almanaque le da una esencia distinta.

Su llegada le da tintes de nostalgia a la vida, y aunque queramos ver solamente al futuro, no podemos sustraernos a la tentación de hacer un repaso a los últimos doce meses.

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. No vale en el caso de los años. Siempre el que va feneciendo fue malo.

Siempre lo vemos bajo la óptica de que el nuevo será mejor, y que al caer la última hoja del calendario también caen los malos momentos, la crisis, la mala suerte, los hechos tristes y trágicos.

No hay tal.

El año que se va fue bueno. Primero, porque pudimos terminarlo, y segundo, porque a lo largo de sus 365 días siempre tuvimos un motivo para vivir y pedir vivir al día siguiente.

No me quejo. Este año me trato bien. Yo lo trate mejor.

Lo recordaré con la alegría con que uno ve a los viejos amigos.

Al año Nuevo, habrá que recibirlo con un buen brindis, pero por lo pronto, mi atención seguirá con mi viejo amigo, el año que se va.

Hay que despedirlo con una gran fiesta.

 

31 Diciembre 2009

 

Redivivo

Redivivo

Apenas unos pantalones y unas camisas se quedaron el guardarropa.

Todo lo demás se va, junto, como han estado durante años.

La mayoría está en buen estado, para usarse aún por muchas puestas. Pero han estado tanto tiempo guardados, inservibles por falta de uso, que nadie los va a extrañar.

También cientos de papeles dejaron los cajones para ir a buscar mejor suerte en el bote de basura. Recibos de pago de cosas que cumplieron su ciclo hace varios veranos, historias impresas que deleitaron la mente alguna vez, revistas que nunca se leyeron.  Había folletos de lugares que conocimos y a los que alguna vez pensamos volver.

Pero olvidados, se llenaron de polvo, y se volvieron inservibles. Lo que no se usa no sirve. Lo que se pierde en un rincón, no se usa. Por tanto, no sirve.

Fue una limpia para recibir al nuevo año con cajones limpios.

Igual será en la mente y el alma. Hay que limpiar rencores, malos sentimientos, envidias, malos deseos, pensamientos inicuos, recuerdos ingratos. Mandar al bote de la basura todo aquellos que nos daña, para empezar de nuevo.

El año viejo es un buen pretexto para quemar algunas naves, para obligarnos a construir otras nuevas, más eficientes, que nos lleven a lugares mucho más lejanos.

No basta tirar la ropa, ni limpiar los cajones. Hay que limpiar el pensamiento y los sentimientos. Tallar bien en el alma, hasta dejar limpia cada sensación que brote de ella.

Volver al principio, redivivo.

Y sobre todo, renovado y mejorado.

Diciembre 30 de 2009

Fidelidad

Fidelidad

Eché una mirada a mi alrededor, y mis ojos se toparon con los de un extraño personaje.

-          Te conozco- le dije, sin duda alguna.

-          Soy la Fidelidad- me respondió.

Poco lo había notado, en realidad. Era la primera vez que le ponía atención. La Fidelidad. Había visto como se habla de la muerte como un personaje, del humor, incluso del odio, pero nunca de la fidelidad.

Pero ahí estaba, con su túnica clara que permitía ver un cuerpo bastante más que flaco.

-          Estás enfermo- pregunté solícito.

-          No –contestó- así soy.

Pidió una bebida, y se puso a repasar a la gente que llenaba aquel bar. Me explicó que la Fidelidad no está reñida con los buenos momentos y que uno puede andar donde sea, sin dejar de ser fiel.

-          Quienes me tienen a su lado nunca me ven. En cambio, los que más me ven, enseguida me rechazan. Donde quiera que me ven, voltean la cara, me corren, me dicen hasta de que me voy a morir, y me avientan lo que hallan. Algunos –y sobre todo algunas- hasta de su casa me echan.

Pero hay enfermedades que asustan y obligan a ser fieles, le dije.

-          Le pierden el miedo, creen que a ellos no les pasará.

Muchas cosas más me platicó Fidelidad, tan interesantes en torno a él, que pasamos un largo rato bebiendo, discutiendo hasta terminar tan amigos como siempre.

 

Diciembre 29 de 2009

La relatividad del tiempo

La relatividad del tiempo

La relatividad del tiempo

Fue un día largo, bastante peculiar.

Comenzó, como siempre, con el esfuerzo de levantarse, pero esta vez, en vez de quedarnos en casa, acudimos a un acto político.

Nadie se dio cuenta que era a destiempo. Hubiera sido la primera clave para descubrir su verdadera naturaleza.

Fue una consecución de personas y hecho a lo largo de ese día, y de pronto, descubro que la noche llegó. Cómo, si la intención era estar un rato, nada más.

Sentí que había desperdiciado el día, que lo había tirado a la basura por estar en un lugar donde quizá ni siquiera quería estar, pero al que que la curiosidad me fue maniatando, hasta perderme por completo.

Bueno, sí. Despertar.

Volví a abrir lo ojos y me dí cuenta que habían pasado apenas 10 minutos desde la última vez que estuve conciente. En mi sueño, peculiar por cierto, pasó un día completo. En la vida real, apenas 10 minutos.

Es la relatividad del tiempo.

Para cada quien tiene una velocidad distinta.

 

Diciembre 28 de 2009

La Navidad de Adán y Eva

La Navidad de Adán y Eva

Adán y Eva vivían una vida monótona, donde todo era igual  el sol aparecía por las mañanas, subía a lo alto del cielo, y luego desaparecía.

Había que levantarse, trabajar cada uno en lo suyo, y por las tardes, sentarse a ver el sol, cómo desaparecía a veces tras una montaña a veces tras otro.

Pero los días eran similares, y eso aburría a Adán y Eva. Se dieron cuenta que les faltaba ilusiones en la vida, y que sus hijos tendrían el mismo mal.

Elevaron su voz a Dios, que siempre estaba pendiente de ellos. Le dijeron que estaban tristes, porque no había nada bueno que esperar, que su pecado no era tan grande como para que les diera un castigo tan duro.

Podían comprender y soportar el exilio, el trabajo, las tribulaciones. Pero no la falta de ilusión, de esperanza en un mundo mejor. Eso era lo que los mataba y consideraban el peor castigo.

Dios los escuchó  sonrió. Sus hijos mejoraban, ya pensaban por si mismos.

Entonces, sabio como siempre, les dijo:

-          Quieren ilusiones, una época donde todos son buenos, donde hay esperanza de vivir mejor, donde llegarán regalos. Les voy a mandar un día a mi hijo, que será el mejor regalo, porque llevará con Él, esperanza, fe, salvación, amor, una buena nueva.

Adán y Eva se miraron, esperanzados. Y prometieron hacer una gran fiesta cuando él volviera, y luego, cada año, para conmemorarlo, y enseñar a sus hijos a seguir esa tradición.

Así nació la Navidad y sus fiestas.

Lo que olvidaron Adán y Eva fue explicarles a sus hijos el verdadero significado de la Navidad. Por eso ahora la celebramos, y resulta ser que el personaje principal es cualquiera, menos el Hijo de Dios.

Diciembre 27 de 2009

Buenos deseos

Buenos deseos

Sólo buenos deseos encuentro por todos lados.

A donde vaya, así sea lugares tan disímbolos como una iglesia o un bar. Lo mismo me desea felicidades el albañil que trabaja en el casa, que el tendero, que el muchacho con pinta de pandillero que todos los días pasa por el frente de la casa y me saluda muy amablemente.

Como si los malos deseos, peores pensamientos y malvadas acciones quedaron encerradas en algún cajón de la casa. Todos se vistieron con una sonrisa, y cobijan a los demás con el afecto que encuentran por todos lados.

Me gustaría que siempre fuera así. Hasta en las páginas de los periódicos se refleja, sin tantos actos de barbarie. Hay sangre, pero lo que podríamos llamar normal, un par de accidentes, algún homicidio cometido bajo los efectos del alcohol, o por la pasión que se despierta en cualquier momento.

Pero aún esos son sin maldad manifiesta.

Ojalá así fuera todos los días, llenos de buenos deseos. Ya se que esos son los que usaron para empedrar el camino del infierno, pero entre tanto, algunos se pueden lograr.

Y serán suficiente para ir cambiando el rumbo de nuestras vidas.

Estos días me he dado cuenta que es falso que el mundo no pueda cambiar. Sí es posible. Si todos cambiamos un poquito.

Si todos actuamos como si fuera Navidad. Si todos fuéramos buenos por un día.

Sé que es como el hubiera, que no existe, pero estamos en la resaca navideña. Se vale soñar.

 

Diciembre 26 de 2009

 

 

La Navidad

La Navidad

Llegó Navidad, tan pronto que casi ni la esperábamos.

No dio tiempo ni de poner el piño tradicional, y apenas alcanzamos a envolver regalos.

Desafiamos al tiempo y a la crisis y nos pusimos a envolver regalos para los niños, y para los abuelos. Para los primeros, porque su ilusión nada sabe de dificultades, y para los segundos, porque sabemos que cada Navidad es una oportunidad de decirles que los queremos, quizá la última.

Aunque a veces no sepan como responder.

Es tan bella la Navidad, porque aflora nuestros buenos sentimientos, y nos hace alzar la copa para brindar por aquellos menos afortunados que nosotros.

Debo reconocerlo, en estos momentos,  siento a todos menos afortunados que yo.

La vida sonríe, nos regala, nos seduce, nos acompaña y da suerte.

Quizá no como a otros, pero me da lo que necesito: amor para corresponder, regalos que disfrutar, una familia que compartir, salud para hacer todo lo que se me ocurra. Y amigos para compartir momentos inolvidables.

No hace falta dinero en la cartera, y hay suficiente comida en la alacena. El techo de la casa no se caerá hoy.

Vaya, son día de felicidad y los pequeños detalles no importan. Podemos sortearlos.

Diciembre 25 de 2009

Pobres y ricos

Pobres y ricos

No me explico por qué unos somos pobres y otros ricos.

O mejor dicho, porque unos somos ricos, y otros pobres.

Qué será lo que determina que unos tengamos todo lo que necesitamos, vivamos sin carencia, sin la ansiedad o la angustia que da el no tener,

Al levantarnos de la cama lo hacemos con gusto y la seguridad de que en el camino de ese día sólo tendremos éxito, No habré suplicios ni duda de que nuestros deseos se cumplirán, como si tuviéramos un genio en una botella.

Otros, en cambio pueden avizorar días de sufrimiento. Estarán siempre en la picota de la incertidumbre, con la angustia atada al cuello como una piedra de molina.

Nada les saldrá bien.

Quizá tengan todo lo material: dinero, placeres, grandes casas, viajes, comidas suntuosas. Pero seguirán siendo pobres. Y la Vida les jugará bromas a cada instante.

Vaya, se reirá de ellos, pero nunca reirá con ellos.

Los otros, los que somos ricos, no nos preocupa si tenemos o no dinero. Ese viene y va. La ropa, en realidad, no la ocupamos tanto. Vale unas tres o cuatro mudas, y lo demás es lujo. Así que vivimos con lujo.

Nos importa tener un hogar, no mil casas. Nos importa tener una mujer que nos ame, no mil mujeres que nos den placer.

Y así en todo. Tenemos lo que necesitamos, tal vez un poco más. Tenemos amor, gente que nos ama y a quien amar.

Lo demás, no importa mucho si se tiene lo esencial.

 

Dic 1 de 2009

Atar la vida

Atar la vida

No supimos ni como, pero el año se fue volando. Literalmente.

Apenas estamos reponiéndonos de la cuesta de enero, y ya se vislumbra otra, llena de deudas, cargas fiscales, pagos de todo.

Parece como si el principal pago que damos a la vida es nuestro tiempo. Como si los fiscalizadores de las cosas terrenas también nos quitaran lo único que tenemos, que es nuestra vida.

El tiempo se va, porque hay que trabajar más para vivir. Y entonces no nos queda tiempo de vivir. Qué paradoja.

Quizá es tiempo de hacer a un lado tanta obligación, y comenzar a buscar algo que hacer por gusto. Tal vez no deje dinero, pero nos tendrá contentos.

Es tan difícil hacer toda la vida algo que no nos agrada o con lo que no somos compatibles.

Y en cambio, cuando disfrutamos la profesión, es más fácil soportar la idea de que no nos hará millonarios más que en experiencias.

Se va un año, queda apenas un mes y días. Se va la vida.

Hay que atarla, y no dejarla ir.

Aunque nos digan que estamos locos de atar.

Noviembre 30 de 2009

El hombre perfecto

El hombre perfecto

Adán fue el hombre perfecto.

Las hijas de Eva, que también son hijas de Adán, lo añoran como el mejor de su especie.

Con el tiempo, los hijos de Adán perdieron valor. Se hicieron cada vez más innecesarios, porque las mujer se hizo independiente, aprendió que podía mantenerse por sí sola, y mejor de lo que lo hacían ellos.

Aprendió a disfrutar la vida, a desinhibirse en el sexo, e incluso ser autosuficiente en esto.

Si acaso, lo requería para perpetuar la especie, pero con la tecnología, ni para eso era necesario. No requiere conocerlo, porque bajo pedido puede pedir unos cuantos millones de espermatozoides para garantizar un embarazo feliz. Sin necesidad de saber quién es el hijo de Adán que proveyó la semilla.

Si todos fueran como Adán, la mujer sería feliz. Adán nunca fue infiel, nunca miró con deseo a otra mujer mientras vivió Eva. Y después, ya se le había olvidado.

No se perdía los fines de semana, ni se embriagaba, ni se iba con sus amigotes. Tampoco se perdía en el fútbol.

Su vida era trabajar, agradar a Dios y a su mujer.

Vivía para lo que Eva deseaba.

El hombre perfecto, según las hijas de Eva. Por eso era el paraíso.

El hombre más aburrido del mundo, según los hijos de Adán.

 

Noviembre 29 de 2009

Amigos

Amigos

Dice Eduardo Padilla que no somos amigos.

-          Nunca me has llamado por teléfono, ni me has invitado a tu casa, ni tus hijos han jugado con los míos, me dice para justificar su postura-, que luego reconoce, se plagio de una película americana.

Lo descubrí porque no tiene hijos.

No carece de razón, después de todo. Cualquiera se dice amigo porque convive contigo en el trabajo, en la calle, en el bar. Y no conoces a su familia, ni su casa, ni su vida, Y los ves de cuando en cuando.

Con ese punto de vista, resulta que la mitad de mis amigos no lo son.

Entonces yo me equivoco porque tengo amigos que no he visto en años, o que los conocí de adolescentes y ahora no se con quién viven, si tienen hijos y cómo son estos.

A Mario, por ejemplo no lo he visto en diez años, por lo menos, aunque de vez en cuando sale en las platicas, y sus hermanos que sí me encuentro, me platiquen de él.

Y yo lo sigo considerando amigo.

Juan Manuel vive en el DF, pero de vez en cuando me habla por radio, Y nunca he podido verlo cuando voy para allá ni cuando viene para acá. De hecho, una sola vez lo ví, en una playa muy lejana tanto de su casa como de la mía. Pero es mi amigo.

Sé que Javier tiene dos hijos, pero no los conozco, Pero él es mi amigo.

Y así podría ennumerar a un montón más. Son mis amigos porque los estimo y me estiman.

Así de simple. No por la frecuencia con que nos veamos.

No importa lo que diga Eduardo. Ya sonará el teléfono.

 

Noviembre 28 de 2009

Formateada a la vida

Formateada a la vida

Se apagó la computadora.

Funcionaba tan bien, que no pensamos que nos fuera a dejar repentinamente, y menos que se fuera a llevar el trabajo de una semana.

Faltaba sólo el toque final, una revisión, y pasarlo a impresión, para entregarlo y despreocuparse por un par de semanas.

Eso de despreocuparse es un decir, porque en este negocio nunca se desafana uno. Simplemente que las diversas etapas tienen diverso grado de presión.

Lo más difícil es tener listo todo el diseño de una revista. Y con eso, todo es mecánica. Pero lo anterior requiere dedicación, oficio periodístico, sentimiento, experiencia, y mucho amor, porque de otra manera, sale un producto malhecho, contrahecho.

Vaya, es como un hijo. Le pones amor, y crecerá sano de mente y alma. Si lo olvidamos en algún rubro, saldrá resentido.

Todo estaba lista, y un mal movimiento mandó todo al ciberinfierno. Dijo el técnico que de todas maneras se iba a morir el sistema, porque estaba lleno de virus.

La computadora no lo supo. Estaba condenada de antemano. Nosotros tampoco lo previmos.

Todo se fue al ciberinfierno.

¿Nos pasará lo mismo a nosotros?  ¿cuántos virus invisibles tenemos en el cuerpo, en la vida, en las relaciones con los demás?

Vale recuperar los buenos recuerdos, guardarlos y luego darle una formateada a nuestra vida.

Para empezar de nuevo, solo con lo bueno.

Noviembre 27 de 2009