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Crónicas de la Nada

Invisibles

Invisibles

Hace muchos ayeres que la mujer dejó de llevar la frente en alto.

La dignidad la tiene, pero los años la han acabado, y hoy su espalda está encorvada, y su frente apunta siempre al suelo.

Aunque no haga frío, siempre lleva un sueter ligero y un chal. Debe ser que sale temprano de casa, a ganarse el sustento diario. O puede ser la sola costumbre de no dejar ni un milimetro de piel vulnerable a miradas aviesas y lujuriosas.

Hace mucho que dejó de provocarlas. Si acaso despierta miradas de curiosidad, algunas de ternura, pero la mayoria de los ojos con los que se cruza ni siquiera la ven.

Yo sí. La veo parada, agachada como si fuera a caer, pero sostenida por un bordón, que en realidad es un palo robado a una escoba.

A su lado, el hijo, un hombretón de barba y pelo largo y descuidado, como si fuera eso un estandarte de la pobreza.

Juntos esperan que los autos los dejen pasar en un crucero complicado.

Ahí pasan tantos tiempo, que es difícil medirlo. Nadie los ve, nadie los toma en cuenta.

Seres perdidos de la ciudad que para los otros, no merecen ni siquiera ser parte de la escenografía.

 

Noviembre 6 de 2009

La reja

La reja

Es una reja simple, negra con ribetes dorados, algo desteñidos por el sol que le llega cada tarde, cada día, todo el año.

Lo mismo frena cualquier ocasión que haga al ladrón, que para detener a la Muñeca cuando intenta salir ladrando a asustar a todo el que pasa.

A veces tiene candado. Entonces se convierte en el guardián de las escasas posesiones que tenemos en casa.

Escasas, pero algunas son valiosas. Como los libros que rebosan el librero. O las miles de fotos que cuentan la historia familiar. O los autos que lucen sobre la repisa en el cuarto de los gemelos, o la colección de muñecos en la recámara de la hija.

Ha sido lo mismo portería en la cancha de fútbol que se improvisaba cada tarde en la cochera, que la puerta de salvación de un día difícil.

Cada vez que alguien la abre, su sonido inunda la casa.

Ahora también es la señal de que los hijos crecen. Ya no controlamos su movimiento. Ahora, suena de pronto, y es que alguno sale, sin avisar siquiera. Ya se sienten con edad para explorar más allá de la cuadra, y no creen que sea necesario avisar que salen de cacería buscando emociones.

También se ha convertido en el sonido de la tranquilidad. Su sonido es chirriante, y en nada se parece a una campana de voz argentina. Pero cuando suena, a altas horas de la noche, es señal de que ya todos estamos en casa, y podemos dormir tranquilos.

Ahora es símbolo de libertad, y de responsabilidad.

Noviembre 5 de 2009

 

Perra vida

Perra vida

Debe ser peor cuando uno no sale a pasear.

Pero eso de ir parado atrás, en la caja de una camioneta, viendo como en la cabina van los demás cómodamente sentados, hace pensar que las ganas eran muchas.

Si uno es perro, es más difícil sostenerse, porque ni hay dedos en las patas delanteras para asir cualquier hendidura en la carrocería, ni las patas traseras están hechas para ir de pie.

Las coyunturas deben doler.

El perro de la historia ni se apuraba. Iba agarrado literalmente hasta con los dientes ,de donde podía. Hasta del aire, pero se notaba que el paisaje era un disfrute para él.

Su dueño no se preocupaba por él, señal de que es común que así lo saque a pasear.

Pobre perro, dirán algunos. Perro aventurero, dirán otros. Perro viajero, pensaron otros.

Perro que vive, que se arriesga a hacer el ridículo, con tal de experimentar algo tan simple como ir viendo el paisaje y sentir el viento en el rostro, sobre el hocico y las orejas.

Perro que disfruta lo que tiene, poco o mucho, y no se pone a lamerse las heridas y lamentarse por la perra vida que le tocó vivir.

Noviembre 4 de 2009

El trovador

El trovador

Tal vez en otra época hubiera sido un trovador.

De esos que iban por los caminos contando las historias que iba hilando a lo largo de su recorrido.

Las escuchaba, les daba música y luego iba contándolas a todo aquel que quisiera escucharla.

En esos tiempos, había que ponerle música para que el cliente pagara. Una moneda, un pedazo de pan. Lo que fuera, porque el trovador vivía para su música y de la música.

Dice el dicho que el que a la Iglesia sirve, de la Iglesia se sirve.

Igual los trovadores. Unas notas, una historia, y se convertía en una canción.

Igual que ahora. Sólo que entonces eran las noticias, y los juglares los periodistas de la edad media.

Ahora, los trovadores le cantan al amor, a la eternidad, a la mujer, a lo que sea. Las noticias se dan en la televisión, y nadie las canta.

Este hombre, sería un  trovador. Sentado en la Alameda, canturrea una canción. Su guitarra maltrecha sigue arrancando las notas exactas para hilar la melodía. La guitarra funciona, lo que falla es el oído del cantante.

Me invita a escucharlo. Lo escucho.

Para nada se escucha como un trovador. No importa, es quizá de los pocos que cantan por gusto, no por dinero.

Sólo música sincera.

 

3 noviembre 2009

La visita

La visita

Como novio enamorado, José compró un ramo de flores para llevarle a su amada.

Ese día vistió sus mejores ropas, que quizá en una fiesta de gala no le servirían ni al mesero, pero para él cumplían todos los requisitos de la elegancia.

Bien vestido, bien arreglado, José partió a su cita.

Como cada domingo, encaminó sus pasos a la morada de su amada.

Recordó la primera vez que tuvo una cita con ella. Lo esperaba en el parque de la colonia, bajo la sombra de un álamo.

Era un día de mucho sol, y su vestido blanco tomaba un brillo casi enceguecedor. Así deben verse los ángeles, pensó José, y desde entonces se prometió amarla por siempre.

Veinte años habían pasado, y seguía cumpliendo.

Hubo de todo en esas dos décadas. Sinsabores, pobreza, alegría, tiempos de jauja, y muchos momentos a solas, de íntima comunión de sus almas y cuerpos.

Ahora, la vida había dispuesto caminos distintos, pero él seguía siendo fiel a su promesa.

Se encaminó a donde ella siempre lo esperaba, igual, debajo de otro álamo, igual envuelta en una blancura similar a la de la primera vez.

E igual que siempre, él temblaba con la misma emoción.

Esta vez había mucha gente.

-Que irónico- pensó- nunca tienen tanta vida los panteones como el día de los muertos.

 

Noviembre 2 de 2009

Cacería y casorio

Con el tiempo Adan y Eva tuvieron hijos e hijas. Y con mas tiempo esos hijos e hijas les dieron nietos y nietas.

Podriamos contar que estos les dieron bisnietos y bisnietas y estos tataranietos, y luego choznos y asi hasta el infinito. O hasta nuestros dias.

No tiene caso, todos nosotros somos testigos y prueba viviente de que asi fue.

A Eva le divertia mucho ver a sus descendientes, sobre todo a la muchachas y sui algartabia para todo.

Si salian a pasear todpo eran risas. Si iban a comer, era pura alharaca.

- Ustedes son mucho ruido y pocas nueces.

Pero reia con ellas, porque era a traves de ellas como Eva podia vivir, aunque fuera un poquitito, de la alegria de la adolescencia, la desfachatez de la juventud. Y hasta festejaba con ellas las ocurrencias.

Lo que no entendia Eva era para que se arreglaban tanto cuando salian de paseo.

-Es para atraer a los muchachos- le decian siempre.

-Pero siempre habra alguno que se interese en ustedes.

Las chicas nada le decian. Sabian que ella nunca tuvo que luchar por su hombre.

Solo le respondian.

-Ay, abuela, es para casarse con un hombre que te guste, primero hay que cazarlo.

 

Noviembre 1 de 2009

El tiempo es un otoño

El tiempo es un otoño

El tiempo es un otoño permanente.

Las hojas del calendario caen siempre, y sólo se renuevan una vez, para reiniciar el ciclo eterno de ir perdiendose día a día.

Cuando eramos niños, el tiempo era lento. Una tarde alcanzaba para hacer tarea, ir a casa del amigo, jugar al beisbol o al futbol hasta cansarse o hasta golpear el vidrio de alguna ventana -lo que sucediera primero- ver algo de televisión, provocar el regaño de mamá con alguna travesura, cenar, pelear cn los hermanos y todavia quedaba un momento para hacer una oración para que no se fuera por la noche el Ángel de la Guarda, antes de dormir.

Con los años, apenas nos alcanza para trabajar, cenar, gruñir un rato con los hijos, y a la cama.

Todo cabe en una línea. El tiempo se vuelve estrecho, esclavizante.

Apenas nos sacudimos la modorra del lunes, y ya es viernes. Ni cuenta nos damos dónde quedaron los demás días, a fuerza de ser todos iguales.

Las hojas del calendario siguen cayendo, y aunque de cuando en cuando intentamos volver a colocarla en su lugar, el tiempo no se deja engañar.

Es incorruptible. No detiene su marcha.

Como la muerte, igual para todos.

 

Octubre 31 de 2009

La belleza

La belleza

¿Què le impide a una gordita andar en bikini y enseñando piel por la playa o por las pasarelas de la moda?

Nada en realidad, como no sea su propia inseguridad.

La mujer no busca gustarle al hombre. si eso fuera, su intuición le habría dicho hace mucho que entre menos ropa es mas atractiva para ellos.

A los varones todo les agrada, y los estereotipos de belleza no siempre definen en la práctica lo que terminan por elegir.

Ella sólo busca gustarse a si misma. Le encanta verse bella, a veces para alguien en especial, y si no hay nadie en su universo, entonces para ella sola.

La que se siente bella, es bella. La que se siente fea, seguramente lo será.

A veces les gusta que el hombre ratifique su buen gusto. Lo agradecen porque les confirma lo que ellas ya saben.

O lo que ellas mismas han creado.

 

 

Octubre 30 de 2009

Nueva redacción

Nueva redacción

En la enormidad del recinto había lugar para todo, hasta para la nostalgia.

Algo impreciso flotaba en el ambiente, pero pocos lo notaban.

Fue al fin un comentario de Verónica el que desentraño el misterio.

-          Al entrar sentí algo, como un sentimiento de que algo volvía.

Eran los recuerdos, la nostalgia de la vieja redacción, quizá muy distinta a esta, a la que llegamos con un bagaje de romanticismo y buenas intenciones.

Eso abrió el cajón de la memoria, y saltaron las anécdotas, las travesuras y de pronto se había formado el corrillo de las historias.

Igual que en la vieja redacción.

Solo que lo papeles son distintos.

Seguimos siendo aprendices, ni duda cabe, pero ahora somos la vieja guardia.

La que ha vivido las historias.

 

Octubre 29 de 2009

Elegante

Elegante

Siempre elegante, el hombre asume una postura casi de aristócrata.

Es un dechado de modales, aunque traiga un zapato blanco y uno negro. No lo hace por excéntrico, ni por imponer moda. Simplemente es lo que tiene, y no le importa.

Lo veo a veces afuera de una tienda de conveniencia, siempre con saco, aunque sin corbata. Como un conde que anduviera de visita en sus dominios.

Siempre tiene por ahí un maletín con dos o tres refrescos a medio consumir. Tal vez los compra, tal vez los recoge cuando alguien los tira a la mitad.

No habla con nadie, pero a veces se queda mirando a alguno como si reprobara su forma de vestir.

Él, que es toda elegancia, supervisa como visten los demás.

Su pelo entrecano no conoce peine ni cepillo. No es viejo, pero las canas van ganando terreno en su cabellera.

Seguramente se lava como los gatos, a salivazos. A él no le preocupa. Siempre va elegante, aunque lleve un traje que no combina con su pantalón, y que sus pies sin calcetines calcen un zapato blanco y otro negro.

La elegancia va en el porte, no en la vestimenta.

 

Octubre 28 de 2009

La Musa

La Musa

Hay días en que se acaba todo. La Musa anda escondida, buscando flores en el campo de su imaginación.

Es entonces, cuando hace un guiño de desconcierto, y se va.

Cualquier pretexto es bueno. Desaparece simplemente, y por más que la busco en los asientos del café, en el humo de un cigarrillo, o debajo de la almohada, no se deja ver.

Es traviesa, caprichosa. Le gusta sentirse deseada, y que la llame con voz suave.

Pero ahí, en su escondite, sólo sonríe, pero no se asoma.

Es caprichosa mi Musa.

De pronto, cuando estoy descuidado, llega de puntillas, pone sus manos en mis hombros, y luego, con una sonrisa callada, vuelve a huir.

No anda muy lejos, lo sé. Sólo quiere descansar, perderse en sus pensamientos, y volver a su niñez.

Ya volverá, con sus recuerdos listos para ser contados.

Y entonces, llenará mis palabras de inspiración.

 

27 octubre 2009

Se acabó el amor

Se acabó el amor

Llegó con sus maletas.

-          Se acabó el amor- fue todo lo que dijo, y se instaló en su viejo cuarto de soltero.

No miró atrás. Los años de promesas, de lucha conjunta, de noches de ilusiones. Todo quedó allá, en la casa que abandonó.

Se acabó el amor. Los castillos que juntos construyeron en el aire, se desvanecieron. Los hijos que procrearon en su ilusión, se abortaron en el olvido.

La vejez que imaginaron juntos, agonizó un breve momento, y luego desapareció.

Se acabó el amor. Escapó primero de la cama, y el nido se fue enfriando sin remedio. Luego se fue borrando de la mesa, callando las conversaciones, llenando con el silencio las comida.

Al fin, desapareció por completo. En su lugar entró la indiferencia, el enojo, la ira, la intolerancia.

Hasta el más mínimo gesto desencadenaba una agresión.

El se fue. Ella no lo detuvo.

Se acabó el amor, dijeron.

Creó que más bien, nunca lo hubo.

 

Octubre 26 de 2009

 

Adán y Eva

Adán y Eva

Cuando Adá conoció a Eva, le gustó.

Era la primera mujer que veía, y la única por mucho tiempo, y le agrado sus ojos, su pelo, sus manos, su sonrisa.

No vió sus formas exhuberantes, y las diferencias en sus cuerpos apenas le despertaron un poco la curiosidad. Había inocencia en su mirada.

Con el tiempo se hizo más prosaica su mirada. Pero las formas definidoras de la femenidad deEva le llamaron despertaron su pasión y su lujuria mucho tiempo después, cuando Eva las cubrió con hojas de árboles.

Entonces se volvieron prohibidas, y eso abrió para Adán un panorama distinto. pasaba el tiempo pensando cómo era, que deleite podia encontrar en esas partes de la pudibunda Eva, y cómo convencerla de dejarse acariciar.

No se explicaba Adán cómo no lo había notado antes, cuando Eva recorría desnuda el Paraíso. No entendía entonces que no era el cuerpo de Eva, sino lo prohibido, lo que le llamaba la atención.

Mucho tiempo insistió ante Eva para que lo aceptará. Pero ella lo rehuia, le negaba el premio. Adán andaba malhumorado, impaciente de todo.

Al fín, Adán se dejó vencer. Volvió a concentrarse en los ojos de Eva, en sus labios, en su sonrisa. Se volvió amable, caballeroso, y volvió a ser compañero de Eva. Solo amigo, no aspirante a amante.

Y entonces, Ella, al fin mujer, enigmática en su proceder, le cedió lo que tanto le negaba antes.

Octubre 25 de 2009

La guitarra

La guitarra

Sus curvas son insinuantes e invitan a recorrerlas.

Cualquiera la puede tocar, pero no todos logran arrancarle calidez a su voz.

Treinta años, que en una mujer sería el inicio de la edad perfecta, para una guitarra es la madurez absoluta.

Encerrada en un estuche que fue lujoso alguna vez, y hoy se ve raído, descolorido pero tan fuerte como el primer día, la guitarra espera la llegada de las manos expertas que la arranquen de su silencio.

Poco canta ya, porque los amigos se olvidan, inmersos en sus sueños y sus proyectos, primero, y luego en sus obligaciones.

Treinta años desde que el adolescente soñador la recibió de manos de la abuela. Para que aprendiera algo bueno, le dijeron.

Si las guitarras hablarán, ésta tendría mucho que decir. Podría contar historias de noche de juerga, de serenatas, de soledad.

Alguna vez acompañó al amigo de su dueño en una serenata a una mujer casada, que en la huida del esposo celoso.

Igual sus cuerdas lloraron alguna decepción. Y festejaron muchas alegrías.

Ha sido fiel, y fue el único equipaje que llegó cuando su dueño emprendió una nueva vida.

Ahí está la guitarra, a la espera de las manos que la acariciarán y le arrancarán sus notas, de dolor, de alegría, de festejo.

 Siempre fiel, como una mujer.

 

Octubre 24 de 2009

La película

La película

Al terminar todos quisieron copia de la película.

Con el tiempo, será una reliquia, y un bello recuerdo de los días idos.

Todos los artistas son ampliamente conocidos… entre los asistentes.

En realidad, eran apenas unas fotos tomadas de un par de eventos, y algún video perdido que se pudo rescatar.

Pero la alegría que brotaba durante el tiempo de trabajo rescató la historia. Imágenes y algo de música fue toda la producción. Pero por media hora mantuvo cautivo al público, que aplaudía las intervenciones de los artistas.

Nada como verse uno mismo, sentirse identificado con un grupo en especial, y ver la alegría que transmiten los amigos.

Por eso al final, todos quisieron copia de la película. Quizá irá a ocupar un lugar importante en la filmoteca familiar, y de cuando en cuando, en las tardes de hastío, la saquen para verla y notar cómo van cambiando los amigos.

 Octubre 23 de 2009

 

Mundo Virtual

Mundo Virtual

Sentado en el comedor de la casa, ha seducido mujeres, hecho fortuna, viajado por mil lugares.

Tiene amplias propiedades, mil amigos, ha leído libros, visitado palacios y creo que hasta en la Luna ha estado.

Todo sin moverse de su silla.

Los músculos de las piernas han perdido solidez, y sus brazos se notan fláccidos. Incluso ha cultivado papada y abdomen, y por las tardes, después de comer, hay que soltar los broches del pantalón para que la carne corra libre, sin opresión.

Todo lo que necesita es su computadora y una conexión a internet.

Así conoce el mundo, sin la certeza de que es realidad, virtual o una gran mentira. Cree todo lo que le dicen, y ha seguido mil recetas para curas milagrosas, ha enviado mil correos para recibir regalos, y ha protestado miles de veces porque intentan desaparecer Hotmail.

La verdad es que su vida se reduce a eso. Tiene mil amigos y ha seducido cientos de mujeres, pero aún tiembla de timidez cuando está frente a otra persona. Jamás sacaría a una chica a bailar en un fiesta.

Sus propiedades son virtuales, porque tierra, ni en las uñas.

Vive un mundo irreal. Pero es feliz.

 

Octubre 22 de 2009

 

El mecánico y el cirujano

El mecánico y el cirujano

El mecánico estaba arreglando el motor de un poderoso auto.

Un Jaguar, capaz de correr a 300 kilómetros por hora por los caminos que pudieran soportarlo. Una máquina poderosa.

El hombre encendió el coche, y éste funcionó perfectamente, ni un sonido escapó de su motor. Sólo un suave ronroneo, como si el Jaguar fuera un minino juguetón. Pero al acelerar, el ronroneo se volvió un rugido impresionante.

En ese momento llegó al taller un cirujano. El mecánico lo reconoció al instante. Era el médico que hacía operaciones de corazón en el hospital donde él se atendía.

El doctor se acercó al auto, admirando su belleza y el poder que emanaba en su ronroneo.

-          Mire doctor- le dijo el mecánico- acabó de hacerle una operación en la que abrí su corazón, ví sus válvulas abiertas, reconstruí sus arterias, le volví a dar vida.

El médico calló. No sabía a dónde iba el mecánico.

-          Es algo así como las operaciones que usted hace. Pero yo cobró apenas una mínima parte de lo que usted cobra. Porque si en esencia hacemos lo mismo, usted puede cobrar tanto.

El cirujano sonrió, y se acercó a él.

-          Sí, en esencia es lo mismo. Pero intenta hacerlo con el motor en marcha.

El mecánico sonrió. El que sabe, sabe, ni hablar.

 

Octubre 21 de 2009

La tecnología

La tecnología

En la tecnología ya nada nos sorprende.

Si nos dicen que en un chip del tamaño de una uña cabe toda la información de la Enciclopedia Británica, lo creemos, sin dudarlo.

Y seguramente es cierto.

Hace veinte años, veíamos la película Volver al Futuro y quedábamos sorprendidos que hubiera teléfonos con imagen, televisores pegadas a la pared, faxes en cada casa.

Todo lo que vimos, se ha cumplido, salvo los autos voladores, pero que seguramente ya son posibles, aunque no estén al alcance de los bolsillos.

Igual pensaron los que leyeron a Julio Verne y sus viajes a la luna o su travesía bajo el mar en el Nautilus.

Todo se volvió posible. Y en muy pocos años.

Hace veinte años el teléfono en el zapato era cosa de risa con el Super Agente 86. O de ciencia ficción en James Bond.

Ahora, el tacón del zapato es grande para un teléfono celular, que hace unos años eran del tamaño de un ladrillo.

Ahora, tengo en las manos un aparato que dice: computadora personal con teléfono incluido.

Ya ni siquiera es teléfono. Esto es un valor agregado.

A dónde llegaremos con la tecnología, no lo sé, pero me va a encantar averiguarlo.

 

Octubre 20 de 2009

Un año más

Un año más

Abrí los ojos y me sentí personaje de una de esas novela que acostumbro leer.

Con un año más de vida, metido en un cuarto de hotel del último rincón del mundo, perdido para toda señal telefónica.

Estiré la mano y palpé la suavidad de un cuerpo femenino.

Afuera se escuchaba el canto de un gallo, que anunciaba el amanecer, y un leve resplandor en el pedazo de cielo que se veía por la rendija que dejaba la cortina en la ventana, anunciaba el día nuevo.

Un año nuevo, en realidad. En el plano estrictamente personal, un año más que vivir, disfrutar, en parte como si fuera personaje de novela, en parte con mi personaje de la vida real del que no me puedo sustraer.

Un segundo gallo cantó, pero no adelantó en nada el amanecer.

Estiré los pies y me topé con la fría cabecera de latón. ¿Por qué harán tan pequeña las camas por acá?, pensé.

Luego recordé que en todos lados es igual. Las camas nunca estarán a la altura de las circunstancias.

Si fuera personaje de una de esas novelas que acostumbro leer, el despertar garantizaría una resaca terrible, y un nuevo problema que resolver.

Ni una cosa ni otra. Mi personaje está aislado de problemas. A mi lado duerme Ella. En mi día lo más difícil será decidir donde desayunar y qué.

Desaíro al tercer gallo que canta. La madrugada invita a dormir una hora más. Decido hacerlo. Ya habrá tiempo, en los próximos 365 días, de enfrentar el mundo.

Porque ahora, como siempre, elijo convertirme en el personaje de esa novela que voy escribiendo cada día, y que se llama, mi propia vida.

 

Octubre 19 de 2009

Adán poeta

Adán poeta

Adán Pérez amaba a Eva.

Cada mañana, al salir a cumplir su condena eterna de buscar el alimento para toda la familia, pensaba que regalo le agradaría a Eva.

Aún no se inventaban los cumpleaños ni los aniversarios de bodas, pero a él le agradaba regalarle coscas.

No había mucho que llevarle, y su imaginación no siempre le ayudaba. Veía al lado del camino, y lo que encontraba era hermoso, pero no romántico.

Una piedra, quizá tendría forma caprichosa, como el carácter de Eva. Pero no, eso no.

Un tronco de árbol, quizá como mesa o asiento. Unas ramas donde colgar la ropa.

Todo eso le llevaba, y Eva le encontraba un fin práctico.

Pero no era romántico. Adán, que como todo hombre era más práctico que soñador, fue llenando el hogar de cosas que servían.

Dios, siempre lo veía desde lo alto. Si hubiera tenido Adán una madre, quizá tendría un atisbo de romanticismo, pensaba el Señor.

Dios puede ser padre y madre, ni duda cabe, pero Adán necesitaba a alguien que viviera con él, que lo hubiera visto crecer, que lo hubiera abrazado de niño y le hubiera contado historias.

El “hubiera” que no existe. Salvo para Dios.

Entonces, el Señor, al verlo como Adán buscaba siempre que llevar a casa, pera Eva, le pusó un día en el camino una puesta de sol, un prado verde, montañas de diversas tonalidades de azul y esmeralda y un sinnúmero de flores al lado del camino.

Adán vio a éstas última y pensó que eran bellas.

-Harán juego con Eva- pensó- los pétalos son suaves como su piel, el tallo esbelto como su cintura, la flor bella como sus ojos.

Dios le había dado el toque de poeta.

 

Octubre 18 de 2009