El valor de Eva

Una tarde frente al lago, Serpiente le preguntó a a Eva Pérez:
- Si hubiera muchos hombres ¿Qué tipo preferirías?
Ella se queda un momento callada, y él insistió.
Bueno, elegiría a alguien que hiciera lo único que yo no pudiera hacer sola.
Serpiente no dijo nada, pero Eva comprendió que él, no la había entendido.
- Mira, yo puedo ser independiente, mantener mi casa, conseguir lo que necesito. Pediría a alguien que luche por la perfección mental, porque necesito con quién conversar, no necesito a alguien mentalmente simple. Un hombre que luche por su individualidad, que tenga la libertad para salir a volar y regresar responsablemente a su nido, porque enriqueciéndose a sí mismo tendrá algo maravilloso que regalarme cada día.
Serpiente escuchaba atento. Eva continuó.
- Un hombre suficientemente sensible para que comprenda los momentos que yo paso en la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme caer. Estoy buscando a alguien a quien yo pueda respetar, partiendo del respeto que él mismo se gane con el trato, el amor y la admiración que me dé.
Viendo que su amigo nada decía, Eva Pérez concluyó:
- La mujer debe ser compañera del hombre, ni menos ni más... Para que juntos forjen una vida en donde la convivencia los lleve a la felicidad.
Cuando ella terminó de hablar, Serpiente se veía muy confundido y con interrogantes.
- Estás pidiendo mucho, le dijo él.
Eva Pérez miró su reflejo en el espejo del lago, lanzó una mirada pizpireta sobre el contorno de su cuerpo, y respondió:
- Si, es mucho, pero yo valgo más.
Enero 18 de 2009
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