Guerra de sexos

Porque luego viene la Serpiente y le dice cada cosa sobre lo que El Señor dice, que nada más lo confunde.
Por eso Adán busca esas caminatas.
En una de ellas, Adán le confesó que a veces siente como si él y Eva fueran de planetas distintos.
- Es el género - le explicó el Señor- las mujeres piensan, sienten, aman, viven, duermen, diferente de los hombres.
- Entonces, Señor, ¿es que toda la vida será como una gran batalla entre hombres y mujeres para entender al otro?
Dios lo pensó profundamente, sonrió, y respondió.
-No es una batalla, es una guerra.
Nada más de pensar lo que hombres y mujeres harían en el futuro por entenderse, hizo que el Señor soltara una tremenda carcajada.
Adán sonrió, comenzaba a entender.
- Lo de vivir así, lo entiendo. Es la guerra de los sexos. Lo que no comprendo es qué necesidad hay de tomar prisioneros.
Marzo 1 de 2009
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