El adiós a los muertos

A veces, los vivos nos impiden despedir a los muertos.
La muerte no tiene agenda, y llega en cualquier momento, llevándose a los amigos.
No permite despedidas, sólo un recuerdo, algún adiós a ese recuerdo, y la exigencia de seguir viviendo, porque el mundo sigue girando.
No importa quién se vaya, la vida continúa.
Es por eso que debemos dar preferencia a los vivos, que se quedan entre nosotros. A algunos de ellos, los veremos toda la vida y quizá sean quienes espolvoren la tierra encima de nuestro féretro.
Esos muertos son los que nos recuerdan que a debemos atenderlos hoy, en vida, a esos que nos exigen tiempo y atencion.
Lo siento por los que se van, pues no tienen nuestro adiós. Tampoco lo necesitan, pues ya no alcanzarían a verlo.
Los recordaré, haré una oración por ellos, y si un dia me los topo allá, en el otro mundo, les pediré una disculpa.
Seguro lo entenderán.
0 comentarios